La música tiene un aspecto sociológico. Ella es parte de la
super estructura cultural, producto de
las clases
sociales, pero también de los medios de producción.
La sociedad genera la música como su producto cultural. A su vez, ese producto
modifica a la sociedad misma, porque la agrupa de diferentes maneras, genera
grupos de pertenencia, produce alienación, implanta valores, ideales, los
difunde, genera modelos e
ídolos, inserta nuevos actores sociales, se generan nuevas creencias, todo con
la consecuente re significación de la música, formándose un ciclo de constante re
significación. Temas que antes no se trataban, como la delincuencia, las drogas,
el alcoholismo,
el sexo precoz,
se suman a la lista de temas que sí estaban presentes en las letras de las
canciones, como el satanismo o
la violencia.
Aquí entra en juego la
fase psicológica de la música, que veremos más adelante. Pero no solo la estructura
social es la que manipula la música. Los medios de producción
también lo hacen, y no solo con la música, sino que la sociedad es moldeada
para que consuma ciertos productos, a otros los considere de baja calidad.
La industria discográfica es parte de los medios de producción. Y por lo tanto,
la música es la materia prima con
la que trabajan. ¿Puede la música afectar a los medios de producción, como lo
hace con la estructura social? Solo hace falta recordar el combate de las
grandes discográficas contra la piratería en Internet. Y si
bien, en esta cuestión intervienen otros factores, como los sistemas informáticos,
el producto comercializable es la música, y es lo que hace temblar a las
discográficas, mientras las ventas continúan bajando poco a poco.
La música produce también un impacto psicológico. Es decir,
no solo produce cambios en las conductas del hombre, y en la sociedad, sino que
también hay cambios internos. ¿Porqué es que la música gusta y atrae? Para
contestar esta pregunta, se podría definir primero qué tipo de impacto es la
música, a dónde apunta, ¿a la memoria genética,
a los valores,
a los juicios o a la opinión?. Seguramente en la memoria genética
debe haber un lugar para la música. Así como el fuego convoca, es posible que
la música también tenga algún efecto similar. Si esto fuera así, se estaría
modificando toda la estructura psicológica interna, porque si la memoria
genética y los impulsos primarios son los puntos más estables, estos
modificarían todos los demás segmentos, y se estaría comprobando que la música
tiene una muy alta influencia en las vidas humanas. Ahora, si la música
apuntara a impactar en los valores, el efecto sería menor, aunque igualmente
tendría una gran importancia. Como estos valores son profundamente formativos,
seguramente tendrían mucho más importancia en edades tempranas, en donde, la
música podría llegar a determinar la idea del bien y el mal, del honor,
de la moral,
y quedando estos valores implantados en el individuo.
Luego, si la temática de la música se dirigiera a estos valores, entonces
seguramente habría por parte del individuo una identificación, con el
consecuente refuerzo de los mismos. La música también podría impactar en los
juicios, y es probable que así sea, ya que los juicios son adquiridos y
culturales, y por lo tanto, su efecto sobre el individuo sería menor. O
simplemente producir opiniones en la gente. Parecería en esta instancia que se
podría explicar la influencia de la música sobre los individuos diciendo que
ésta golpea en lo más profundo del individuo, y por lo tanto lo afecta como se
ha visto. Pero también se ha podido ver que hay otros factores que intervienen
en este poder que tiene la música para cautivar a la gente.
Se sabe que los jóvenes construyen su identidad con
el vestuario, el peinado, el lenguaje,
así como también con la apropiación de ciertos objetos emblemáticos, en este
caso, los bienes musicales,
mediante los cuales, se convierten en sujetos culturales, de acuerdo con la manera
que tienen de entender el mundo, y de vivirlo, de identificarse y
diferenciarse. Los jóvenes se constituyen en grupo.
Los amigos son el núcleo donde se generan los patrones de conducta que se le
propone seguir al adolescente. El deseo de ser independiente de la familia lo
va a suplir con la dependencia de un grupo. Allí se escogerán los significados
sociales que atribuyen a los bienes culturales que consumen. El consumo cultural
los identifica y los cohesiona, les dicta patrones de conducta, códigos, formas
de aprendizaje,
inclusive su lenguaje se
arraiga en los objetos que consumen. En definitiva, se establece un sistema de
creencias. Los miembros del grupo actúan siguiendo estas creencias. En los
grupos en los cuales, el elemento de cohesión, es la música, las creencias se
generan a partir de ella. Ella es la que determina la forma de vestirse, de
peinarse, de moverse, la forma de hablar. Este conjunto de creencias construye
la identidad de ese grupo de pertenencia. No es casualidad que la población más
joven, aquella que inicia sus propios procesos de conformación de identidad,
sea la que muestra mayor
nivel de compra de material discográfico, porque les es preciso poseer una
serie de bienes culturales para formar parte de la comunidad cultural.
Ahora, ¿qué es lo que lleva a los individuos a adoptar estas creencias en
común? ¿Cuál es la amenaza a la que se ven enfrentados, y que resulta en este
"acuerdo" de creencias? Quizás sea la intención de ser alguien en
esta sociedad de masas. En un mundo que tiende a la homogeneidad extrema, la
música parece ser el última salida donde mostrar una diferencia. Ser original,
independiente o rebelde, e ir contra la corriente. Quizás sea buscar una
identidad diferente a la de sus padres, o quizás, solo ocupar el tiempo libre,
o ahogar el sentimiento de soledad, y encontrar un grupo de personas en el que
ampararse ante las exigencias del sistema. El hecho es que una de las
actividades que más realizan los adolescentes es escuchar música. La música une
a individuos de puntos muy diferentes de la sociedad. Desde un neo hippie belga
con un anillo en la nariz, hasta un break dance de Tokio, con trenzas rasta y
vaqueros anchos. Personas que no se encuentran próximas en el espacio social,
pueden de esta manera, encontrarse e interactuar, por lo menos brevemente,
teniendo algo en común. La música es a la vez, estilo de
vida, vínculo social y fuerza espiritual.
Orienta a los jóvenes en su búsqueda de autonomía y les brinda un medio de
expresión.
·como influye la música en el estado de animo
·la música como fuente de energía
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